27 de septiembre de 2008

1 de septiembre de 2008

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Compren anticipadas pa no quedar fuera!!

28 de agosto de 2008

Kundera

Foto: Man Ray

"Marchaba alrededor de la piscina, desnuda, junto a un montón de mujeres desnudas. Tomás estaba arriba en un cesto que colgaba del techo de la piscina, les gritaba, las obligaba a cantar y a hacer flexiones.

Cuando alguna hacía mal un ejercicio, le disparaba.

Quiero volver una vez más a ese sueño: el terror no empezaba en el momento en que Tomás disparaba el primer tiro. El sueño era horroroso desde el comienzo. Ir desnuda junto a las demás mujeres desnudas, marcando el paso, era para Teresa la imagen básica del horror. Cuando vivía en casa de su madre no la dejaban cerrar con llave la puerta del cuarto de baño. De ese modo, la madre quería decirle: tu cuerpo es como los demás cuerpos; no tienes derecho alguno a la vergüenza; no tienes motivo alguno para ocultar algo que se repite en decenas de millones de ejemplares. En el mundo de la madre todos los cuerpos eran iguales y marchaban en fila uno tras otro. La desnudez era para Teresa, desde su infancia, el signo de la uniformidad obligatoria del campo de concentración; el signo de la humillación.

Y aún había otro horror, nada más empezar el sueño: ¡todas las mujeres tenían que cantar! No era sólo que sus cuerpos fuesen iguales, igualmente despreciables, que fueran meros mecanismos sonoros sin alma, ¡sino que además las mujeres se alegraban de ello! ¡Aquélla era la alegre solidaridad de los imbéciles! Las mujeres estaban felices de haberse deshecho de la carga del alma, de ese ridículo orgullo, de la ilusión de la excepcionalidad, felices de ser por fin todas iguales. Teresa cantaba con ellas pero no se alegraba. Cantaba por temor a que, si no lo hiciera, las mujeres la mataran.

¿Pero qué significado tenía que Tomás les disparara y que cayeran una tras otra muertas a la piscina?

Las mujeres que se alegran de ser idénticas e indiferenciables celebran en realidad su muerte futura, que hará que su identificación sea absoluta. Por eso el disparo no era más que la feliz culminación de su marcha macabra. Por eso, después de cada disparo de la pistola, empezaban a reír alegremente y, mientras el cadáver se hundía bajo la superficie, ellas cantaban aún más alto.

¿Y por qué era precisamente Tomás el que disparaba y por qué quería matar también a Teresa?

Porque había sido él mismo quien había hecho que Teresa fuera a parar allí. Eso era lo que quería decirle a Tomás el sueño, ya que Teresa era incapaz de decírselo por su cuenta. Ella había venido a buscarlo para huir del mundo de la madre, donde todos los cuerpos eran iguales. Había venido a buscarlo para que su cuerpo se volviese único e irremplazable. Y ahora él volvía a dibujar el signo de la igualdad entre ella y las otras: a todas las besa igual, las acaricia igual, no hace ninguna, ninguna, ninguna diferencia entre el cuerpo de Teresa y otros cuerpos. De ese modo la había mandado de vuelta al mundo del que quería escapar. La había mandado a marchar desnuda junto a otras mujeres desnudas."
La insoportable levedad del ser
Milan Kundera

14 de mayo de 2008

verdeeeeeeeeee

Dicen los científicos que si la tierra se sale de su eje, las modificaciones climáticas serían atroces. La tierra estaría plagada de huracanes y tormentas, los cambios de temperatura serían abismales. Desde el fenomeno de la rotación, se prolongarían los inviernos y los veranos en cada polo del mundo, mientras que en un polo ya no habría hielos pues todo estaría derretido y las temperaturas superarían los 50ºC, en el polo opuesto todo estaría congelado y las temperaturas normales serían inferiores a los -30ºC. Al producirse la traslación, se invertiría la situación de los polos, generando mareas absolutamente violentas.
O sea, si la tierra se sale de su eje, todo en ella se violenta, todo se estremece, se modifica sin medida...
Creo que algo similar sucede cuando uno se sale de su eje. Todo se pone en duda. Uno se sale del orden para quedar librado al caos. Se desordena. Y ese desorden genera una violencia interna, en un cataclismo que comienza en la garganta y estalla en una marejada de lágrimas. Lo que duele en el alma, termina doliendo en el cuerpo. El eje no está, el orden no está. Todo gira demasiado rápido y se llena de preguntas. Uno se sale de su ser, y al salirse, empieza a cuestionarse si es, qué es, por qué es lo que es. Y en el medio de tanto quilombo, las expectativas de los demás. La de la gente que nos quiere y que no comprende por qué de golpe y porrazo enloquecemos, esa gente que, tal vez porque nos conoce, se da cuenta de cuál es la vuelta de tuerca que nos está faltando pero que sabe que no es suficiente explicárnosla porque no hay soluciones mágicas para nada, porque son largos procesos que hay que asimilar.
Se me corrió el eje. Es así. Y estoy dando vueltas para tratar de resolver como me vuelvo a centrar, y la cuestión es que la única que puede hacer ese laburo soy yo. Pueden pellizcarme, cagarme a pedos, poner paños fríos, hechar agua hirviendo y no van a modificar mucho... En medio del caos, de las dudas viscerales, de esta ida de mi ser, que es algo temporal, al menos tengo una certeza, la certeza de que pegué buenos amigos. Amigos que me cagan a pedos porque me quieren y porque les duele verme derrumbada.
Sigo, a modo de tratar de poner un poco en claro que estoy volviendo, a modo de sacar lo que me desquicia y me rompe...
Pensaba en subir algo para descargarme un poco por escrito... y dado que esta vía pide una foto, elegí la de ese árbolito medio solitario al lado del río Paraná.
Supongo que no es nada casual... La elegí y luego me lancé a escribir, sin pensar exactamente que iba a salir. Y ahora, luego de un rato... pienso que tiene que ver con ese ser que se me extravío.
Hace años que soy así, una mina solitaria, difícil de acceder, difícil de tratar, siempre un poquito alejada y siempre en una actitud más contemplativa que de acción. Siempre tuve pocos amigos, y a esos pocos, les llevo largo tiempo verme llorando, les llevo tiempo o mejor dicho, ME llevo tiempo dejar que me vean en situación de fragilidad. No me gusta que me hagan daño (como a cualquiera) y por ende, no me brindo si no siento confianza en el otro. Soy demasiado liberal para algunas cosas y para algunas otras, soy bastante conservadora. Me cuesta dejar que sea otro el que controle la situación, sin embargo, parte de mi vida es controlada y todavía no puedo resolver eso... tal vez por ello mismo en la mayor parte de los planos no dejo que sea otro el que controle. Por eso MIS tiempos, MIS espacios y MI reticencia a que alguien los ocupe. Es lo poco (aunque bastante) que controlo de mi vida. No sé exactamente qué es lo que quiero de la vida, pero tengo claro que determinadas cosas no las quiero. No quiero inercia, no quiero sin-sentidos, no quiero sin pasión, no quiero rutinas, no quiero estancarme, no quiero no pensar, no quiero superficies, no quiero formalidades, no quiero ataduras silenciosas, no quiero expectativas ajenas, no quiero dejar de ser lo que era. No estoy lista para ser otra cosa.
Es eso, no estoy lista.
En palabras de Charly García: Estoy verde... no me dejan salir...
Tengo que confiar en mi sentimiento...

13 de abril de 2008

Zeitgeist - Documental completo

Es largo, pero vale la pena cada minuto.
En el libro Simulacro y Cultura, de Jean Baudrillard, podrán observar que se llega a la misma conclusión.
Por favor, difundir.
Gracias

29 de marzo de 2008

Memorias del Subsuelo - Dostoievski

"Un momento. Quiero expresarme con claridad. No es un problema de palabras. Lo notable de ventaja es que transforma todas las clasificaciones y tablas compuestas por los humanitaristas para felicidad del género humano,. Las ahuyenta, por decirlo así. Pero antes de dar nombre a esa ventaja, permítaseme comprometerme y declarar qué todos esos encantadores sistemas, todas esas teorías que explican al hombre cuál es su verdadero interés, de modo que al alcanzarlo se vuelva en el acto bueno, y noble, todas ellas no son, en mi opinión, otra cosa que estériles ejercicios de lógica. Sí, nada más que eso. Por ejemplo, proponer la teoría de la regeneración humana por la búsqueda de sus verdaderos intereses es, creo yo, casi como...bueno, como, decir, cual dice H.T. Buckle, que el hombre madura bajo la influencia de la civilización y se vuelve menos sanguinario y propenso a hacer la guerra. Para llegar a esta conclusión parece haber seguido un razonamiento lógico. Pero los hombres lo adoran los razonamientos abstractos y las sistematizaciones bien elaboradas, a tal punto, que no les molesta deformar la verdad, cierran los ojos y los oídos a todas las pruebas que los contradicen, con tal de conservar sus construcciones lógicas. Y yo diría que el ejemplo que he tomado aquí es en verdad flagrante. No hay más que mirar en torno y se verán derramamientos de sangre, y la sangre es derramada casi jugando, como si fuese champagne. ¡Ahí tienen a Estados Unidos, esa indisoluble unión, hundida hasta el cuello en la guerra civil! Ahí tiene la farsa de Schleswig-Golstein...
¿Y qué hay en nosotros que haya sido suavizado por la civilización? Afirmo que lo único que ésta hace es desarrollar en el hombre una mayor capacidad para experimentar una mayor variedad de sensaciones. Y nada, absolutamente nada más. Y gracias a ese desarrollo, es posible que el hombre puede todavía aprender a gozar con el derramamiento de sangre. ¡Pero su eso ya ha sucedido! ¿Se han dado cuenta, por ejemplo, de que los tiranos, mas refinados y sanguinarios, comparados con quienes los Atila y los Stenka Tazin equivalen a simples niños de coro, son a menudo exquisitamente civilizados? En realidad, si no resultan tan notables es porque hay demasiados de ellos, y porque se nos han vuelto demasiado familiares. La civilización ha hecho al hombre, si no siempre mas sediente de sangre, por lo menos mas furiosas, mas horriblemente sanguinario. En el pasado se veía justicia en el derramamiento de sangre, y se mataba, sin mayores remordimientos de conciencia, a aquellos a quienes se consideraban necesario matar. Hoy, aunque consideramos espantoso derramar sangre, seguimos haciéndolo, y en escala mucho mayor que hasta ahora. Se ha dicho que Cleopatra -y, por favor, perdónenme por este ejemplo de la historia antigua- sentía placer cuando clavaba agujas de oro en los pechos de sus esclavas, que se deleitaba con sus gritos y contorsiones. Podrán ustedes objetarme que esto sucedía en tiempo relativamente bárbaros; o quizá digan que todavía hoy vivimos en una época bárbara (también en términos relativos), que todavía se clava agujas a la gente y que aún hoy, aunque el hombre ha aprendido a tener más discernimiento que en tiempos antiguos, todavía debe aprender a seguir los dictados de su razón.
Ello no obstante, en los pensamientos de ustedes no cabe duda alguna de que lo aprenderá en cuanto se haya liberado de ciertas malas costumbres antiguas, y cuando el buen sentido y la ciencia hayan reeducado por completo la naturaleza humana, dirigiéndola por los caminos adecuados. Parecen estar seguros de que el hombre mismo abandonara sus extravíos por su propia y libre voluntad, y dejará de oponer su arbitrio a sus intereses. Más aún: dicen que la ciencia enseñará al hombre (aunque se me ocurre que esto es un lujo) que no tiene voluntad ni caprichos- que en verdad nunca los tuvo-, que es algo así como un teclado de piano o un pedal de órgano; que por otra parte, hay en el universo leyes naturales, y que todo lo que le ocurre sucede fuera de su voluntad, por sí mismo, como si dijéramos, en consonancia con las leyes de la naturaleza. Por lo tanto, lo único que queda por hacer es descubrir esas leyes y el hombre ya no será responsable de sus actos. Entonces la vida resultará en verdad fácil para él. Todos los actos humanos serán incorporados, por medio de una lista, a algo así como tablas de logaritmos, digamos hasta el número 108.000, y trasladaos a un almanaque. O mejor aún, aparecerán catalogados destinados a ayudarnos tal como hacen los diccionarios y las enciclopedias. Contendrán detallados cálculos y pronósticos exacto de todo lo que vendrá, de modo que ya no sean posible en este mundo las aventuras ni la acción.
Y entonces -ustedes son quienes hablan- surgirán nuevas relaciones económicas, relaciones hechas de medida y calculadas de antemano con precisión matemática, de forma que en el acto desaparecen todos los problemas posibles, porque todos reciben las soluciones posibles. Y entonces se levantará el utópico palacio de cristal; y entonces...bueno, la vida será eterna bienaventuranza.
Por supuesto, ni pueden garantizar (ahora hablo yo) que eso no resulte espantosamente aburrido (¿pues qué se podrá hacer cuando todo esté predeterminado por almanaques?). Pero, por otra parte, todo estará planeado en forma muy razonable.
Pero es posible que uno haga cualquier cosa de puro tedio. Por aburrimiento se clava agujas de oro a la gente.(...)"

Fragmento de:
"Memorias del subsuelo" - Fedor Dostoievski
Publicado en 1866

20 de marzo de 2008

Paradoja?

Los grandes cambios a través de la historia se produjeron luego de grandes derramamientos de sangre. Siempre hubo y habrá dominados que se rebelaran contra sus opresores hasta lograr ocupar su lugar y dominar, del mismo modo que sus opresores caídos, a otros que, tarde o temprano, también se sublevaran contra ellos.
Pareciera que los lazos sociales devienen de esa lucha... Hay comunidad en la resistencia por perdurar en el poder y hay comunidad en el interés de no ser oprimidos. El vínculo en sí, esencialmente está motivado por lo mismo, el "otro", no se trata de un vínculo dado exclusivamente en función de la pertenencia a un grupo social, sino por la diferencia respecto de otro grupo.
...
La utopía es la gran zanahoria que siempre perseguiremos y que jamás alcanzaremos...